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19/1/2010

La Hipnosis

La Hipnosis



Cada vez son más los médicos que recurren a esta vieja técnica. La usan para atacar el dolor, para combatir el asma y ciertos trastornos nerviosos, y, también para remplazar la anestesia en operaciones quirúrgicas menores. Pero

¿qué pasa en el organismo y, sobre todo, en el cerebro, cuando nuestro cuerpo permanece mucho tiempo sometido a ese raro sueño artificial que anula la conciencia?

Para qué sirve en realidad, como se hipnotiza a una persona.

UN CONTROL PSÍQUICO ENIGMÁTICO.
La hipnosis se basa en el poder de la sugestión, que no siempre es absoluto. No se puede obligar al hipnotizado a realizar actos en contra de su voluntad, porque su conciencia crítica sigue funcionando. Pero, ¿por qué hace todo lo demás? Por ejemplo, ¿por qué "obedece" órdenes?

EL CEREBRO ESCONDE SU JUEGO.
Aunque el hipnotizado siente, y de alguno modo sabe, que se encuentra en una situación distinta, rara, su electroencefalograma es similar al de una persona en estado de vigilia normal. Una paradoja que hoy intentan dilucidar los científicos.

EL CUERPO SUPERA LOS LÍMITES.
En un estado de hipnosis nuestro cuerpo se vuelve súbitamente capaz de llevar a cabo hazañas que no realizaría en situaciones normales. Por ejemplo, quedar completamente rígido y aceptar ser suspendido entre dos sillas, apoyado con nuca y pies.



A más de doscientos años de su polémica presentación en Europa, la hipnosis ha revelado su principal secreto: ningún hipnotizador puede influir sobre un sujeto que no desea ser hipnotizado. O sea, no hay hipnotismo, sólo autohipnosis, un peculiar estado de relajación muscular y concentración mental voluntarias, que induce y supervisa un terapeuta calificado. Hoy, los científicos son categóricos al respecto: es posible situar a un individuo en un enclave psíquico y físico especial mediante una técnica de sugestión oral que modifica temporalmente su estado de conciencia, pero no convertirlo en un autómata que cumpla órdenes caprichosas o en contra de su ética personal, como robar o asesinar. Lejos quedó el mito sintetizado por Fritz Lang en “El doctor Mabuse”, filme mudo que en 1922 mostraba cómo un genio loco hipnotizaba media Europa para dominar el mundo, y que más tarde censuró a Hitler porque se sintió retratado. Actualmente, dentistas franceses, rusos y estadounidenses emplean la hipnosis controlada para reducir el dolor de una extracción de muela, por ejemplo. Y también parece resultar útil para tratar ciertos síndromes asmáticos, algunas fobias y no pocos trastornos psicosomáticos. "Ver Videos, Sugestion"


Como lo explica el antropólogo Lapassade, de la Universidad de París, “la hipnosis concita a una capacidad natural de nuestro cerebro: la sugestión, herramienta que transforma un pensamiento es una inédita reacción corporal y emocional”. Según el profesor León Chertok, pionero de la hipnosis en Francia, el limite de esa reacción es el espíritu crítico del hipnotizado, que no suele aceptar modos autoritarios por parte del hipnotizador, aun tratándose de extravagancias más propias del teatro que de la ciencia médica”. Indudablemente, Chertok desaprueba que algunos hipnotizados, no todos, hagan el ridículo al saborear una cebolla creyendo que es un durazno, o al sentirse borrachos tras beber un vaso de agua, por engaño del hipnotizador. “Pero lo peor es la tetanización, ese acto de poner a un sujeto tieso cual tronco y colocarlo entre dos sillas, apoyado sólo con nuca y pies”, agrega Lapassade, con lo que se corre el evidente riesgo de contracturas musculares e incluso posibles lagunas mentales antes no experimentadas por el hipnotizado.



HIPNOSIS MÉDICA

En 1958, un grupo de jóvenes médicos y odontólogos mexicanos interesados en la hipnosis, invitaron a un médico cubano a impartir cursos sobre hipnosis médica. Estos cursos dejaron 1a semilla para que se creara, entre otras, la Sociedad de Hipnosis Médica, de la cual formaron parte cirujanos dentistas, médicos, psicólogos y psiquiatras. En 1959, durante el Congreso Médico Panamericano realizado en México, se creó la sección de Hipnosis Médica. El 31 de agosto de ese año, durante dicho congreso, se llevó a cabo la primera intervención quirúrgica (una apendicectomía) sin anestesia. En su lugar se empleo la hipnosis. Intervinieron el cirujano y ginecólogo español Juan Alejandro Tero, el cirujano pediatra Felipe Cacho y el cirujano dentista Roberto Villegas Malda, quien fue el hipnólogo y de quien era paciente la mujer intervenida. Por si las dudas, estuvo presente el anestesiólogo Guillermo de Ovando. Sin embargo, no fue necesaria su intervención gracias a que la hipnosis surtió efecto.

En una charla con Conozca Más, el doctor Roberto Villegas Malda, profesor de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México, psicoterapeuta y fundador de la Sociedad Mexicana de Psicoprofilaxis y Obstetricia, explica que la hipnosis es una herramienta más de la medicina para luchar contra al dolor, y un auxiliar en el control del sangrado en cirugías menores, de los movimientos peristálticos y de la náusea que se presenta como efecto reflejo de una broncoscopia. Le pediatría también se sirve de la hipnosis para, por ejemplo, convencer a los niños de que se tomen sus medicamentos. Sin embargo, la hipnosis no sustituye la anestesia; es sólo una herramienta más en determinadas situaciones y personas, una herramienta que emplea la significación de la palabra.


Beneficios

Desde tiempos inmemoriales, el uso de la hipnosis en espectáculos públicos opacó sus posibilidades reales en la terapéutica; incluso faltaba desmitificarla como una panacea capaz de curar casi cualquier enfermedad psicosomática.

Para algunos psicoanalistas, la hipnosis puede constituir un tratamiento completo. Para muchos médicos, el trance hipnótico llega a servir como anestésico. No todos están de acuerdo. Sin embargo, aprobada por el faraón Ramsés II y fundamentada teóricamente por el médico-alquimista Paracelso en 1529, esta añeja técnica empieza a revelar, en pleno umbral del siglo XXI, cuáles son las dolencias que ayuda a erradicar y cuáles están muy lejos de su alcance terapéutico.

¿Para qué sirve la hipnosis?

Para dejar de fumar, por ejemplo, con una tasa de éxitos hasta del 80%, según algunos especialistas. Eso sí, aún no hay estudios comparativos respecto a las aplicaciones a largo plazo con rayos láser o parches y chicles de nicotina. En cirugía dental, los beneficios de la hipnosis fluctúan, según la receptividad de los pacientes, entre un 10 y un 90%. Lo mismo para quemaduras graves y curaciones cutáneas. En excesos de peso y bulimia puede volver repulsivos ciertos alimentos antes irresistibles. Fobias, neurosis, ansiedad, depresión, anorexia, impotencia, eccemas y asma están en la lista de la actual hipnoterapia. Incluso los problemas digestivos, haya o no úlceras, diarreas y dolores abdominales, son susceptibles de tratamiento con hipnosis, aseguran algunos terapeutas.


¿En qué casos es ineficaz la hipnosis?
La drogadicción, su mayor enemigo, le impide actuar porque, como dice el analista especializado Didier Michaux, "la toxicomanía crea una dependencia pesada, es un auténtico estado hipnótico autoinducido y cerrado”. También en los cuadros psiquiátricos fuertes, como la esquizofrenia o la depresión aguda, la hipnosis resulta de nulo valor auxiliar.

Y, naturalmente, queda fuera en las intervenciones quirúrgicas de alto riesgo, en las que la anestesia sume en un sueño profundo al paciente. Esto es así porque, como se ha dicho, para lograr una autohipnosis oralmente inducida, un trance de todos modos diferente al estado de vigilia normal, el sujeto no debe estar dormido. Razón por la cual numerosos terapeutas prefieren que sus pacientes se relajen cómodamente sentados o recostados, pero no echados horizontalmente. Un simple bostezo puede romper el triple proceso en su fase inicial sugestiva de descenso a uno mismo, o a una “rara” zona psíquica.

También los niños
Aunque no es habitual su empleo en los niños, la hipnosis manejada profesionalmente como un juego interactivo demuestra una amplia eficacia que no atenta contra la lucidez del paciente, el cual siempre distingue entre realidad y ficción.



¿CÓMO SE HIPNOTIZA?

La hipnosis sólo es practicable en individuos sugestionables y bien dispuestos a dejarse guiar profesionalmente hacia ese extraño punto de la conciencia en el que no se está ni dormido ni despierto.

la fórmula "¡Duérmase, se lo ordeno!" es un recurso de magos e ilusionistas, y no reviste seriedad alguna. En cambio, cuando se trata de un médico o un psicoanalista, el proceso hipnótico es inducido paso a paso y con mucha serenidad. Una sesión dura alrededor de una hora y en general el paciente está recostado en un diván, mientras el terapeuta lo invita a cerrar los ojos o a mirar un punto exacto de la sala, y lo guía al relajamiento muscular con suave voz: "Apoye su mano derecha en el muslo, sienta la textura de su pantalón", por ejemplo. "Esas sugerencias tienen como objetivo fijar la atención del sujeto en sí mismo -explica el doctor Jean-Marc Benhaiem-, lo que restringe su percepción del mundo y le permite asimilar mejor sus sensaciones y las consignas del terapeuta". Luego, éste le pide al paciente que levante una mano o cruce los dedos. Si lo hace, quiere decir que ya esta hipnotizado. Llega entonces la fase crucial de la sesión clínica. El terapeuta repite varias veces sus sugerencias: "El cigarrillo le hace mal al corazón” o "Ese dolor de pecho desaparecerá si deja de fumar”. Al terminar la sesión, el paciente es sacado del trance gradualmente (no de golpe, como en los programas de televisión o en los teatros), lo que le devuelve el control de sus músculos y la lucidez sin ninguna sensación de malestar. Antes de despedirse, el paciente y su terapeuta comentan en detalle lo ocurrido y así, amablemente, el primero completa su experiencia mediante la razón, libre de ocultamientos que pudieran minar su credulidad. Porque así como el hipnotizador declara en un teatro que su acto será exitoso sólo si los "voluntarios" creen en su "poder", en la praxis científica la confianza es, siempre, la clave de toda interacción provechosa. Sobre todo en el área de la hipnosis, proceso que básicamente requiere un guía.

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